Pablo Morterero, presidente de la Asociación Adriano Antinoo, desgrana en la OLA el último informe de la Ley Trans
Poco antes de acabar 2025 se conocía el quinto informe bienal de La Ley Trans, un estudio que abarca los datos de los dos años anteriores. La conclusión del mismo es que, a pesar de los progresos normativos, la sociedad andaluza necesita avanzar en la integración. El presidente de la Asociación Adriano Antinoo, Pablo Morterero, ha analizado el documento en la Onda Local de Andalucía. En esta sintonía ha explicado que, aunque la aprobación de estas leyes son “fundamentales” porque les otorga derechos, se debe incidir en la “pedagogía” en todos los sectores para prevenir y eliminar episodios de LGTBI-fobia.
Una pedagogía que debe abarcar a “todos los sectores y ámbitos”, desde los centros educativos como las empresas, ha señalado. “Debemos felicitarnos de que, al menos, en una administración pública como la Junta se cumpla la ley”, ha asegurado. Esto se debe a que este informe es una “obligación” impuesta por la ley, pero al mismo tiempo Morterero pide más “compromiso” por todas, como diputaciones y ayuntamientos, para lograr “avances”.
“Cuando hablamos de derechos LGTBI hablamos de derechos fundamentales, de derechos humanos”, ha recapitulado. “No son privilegios, como algunos y algunas quieren apuntar, no es una estrategia de la izquierda”, ha incidido. Ha sintetizado que estos “están imbricados en los derechos fundamentales para que una persona LGTBI pueda vivir plenamente y dignamente sin ser acosada, violentada o discriminada en cualquier ámbito de la vida”. “Son leyes que garantizan la plena igualdad y es necesario que la sociedad la asuma como tal”, ha concluido en su análisis.
Salta a la palestra el caso de Simón Cano Le Tiec, un doctorando en filosofía que ha sufrido acoso en redes. Un hecho que ha sucedido al difundirse un vídeo suyo en una charla que ofreció en la localidad de Villanueva del Trabuco (Málaga). Todo por su aspecto. Una cuestión que Morterero vincula “a un odio que no es espontáneo”, sino que está organizado “por grupos muy interesados y muy bien financiados para inocularlo en la sociedad”.
Desafortunadamente, esos episodios se siguen produciendo. De los 522 delitos de odio cometidos por orientación sexual e identidad de género registrados en 2023, 80 tuvieron lugar en nuestra comunidad. A esto se suma que el 17 % del alumnado trans que es víctima de LGTBIfobia sufrió insultos y un 14 % reportó acoso online. Por eso, Morterero recuerda la importancia de no dejarse arrastrar por el odio. De hecho, la cifra más alta de delitos de odio en 2023 es la más alta registrada desde 2015. Pablo Morterero ha destacado cómo la agresividad ha crecido y se manifiesta actualmente de manera más notable que hace 15 años.
ENTREVISTAMOS A PABLO MORTERERO, PRESIDENTE DE LA ASOCIACIÓN ADRIANO ANTINOO
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