JACKIE AMAYA – Presidenta de la Asociación de Empleados y Empleadas del Hogar de Sevilla
Hay colectivos que no se están sintiendo reflejados en la sucesión de medidas aprobadas por las administraciones.
Quizás porque antes tampoco lo estaban, algo que se suma a la falta de reconocimiento social de cierto tipo de trabajos que, paradójicamente, son los que sostienen la vida y garantizan el sistema. Es el caso de las empleadas del hogar, lo decimos en femenino porque es un empleo ocupado en más del 95 por mujeres. Y es que para ellas no hay posibilidad de ERTE ni cese de actividad. Además, es el único colectivo sin derecho a paro y que puede ser despedido por falta de confianza.
Jackie Amaya, presidenta de la Asociación de Empleados y Empleadas del Hogar de Sevilla, explica la vulnerabilidad jurídica y social es una de las características de este sector, donde el empleo está invisibilizado, es precario, inseguro, peor remunerado y desprotegido. En España hay algo más de 600.000 empleadas domésticas, pero solo cerca de 400.000 están dadas de alta en la Seguridad Social.
Movilizaciones
Este colectivo empezó a movilizarse hace unos años y, cada 30 de marzo, con motivo del Día Internacional de las Trabajadoras del Hogar se recuerda la importancia de la ratificación del Convenio 189 de la Organización Internacional del Trabajo para avanzar en que el empleo doméstico sea valorado por su importancia y en igualdad de derechos que el resto de trabajos.
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