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El informe ‘Glifosato. Una plaga para la salud de nuestros ríos’ afirma que los ríos andaluces están altamente contaminados por este tóxico

Juan Clavero (Ecologistas en Acción)

El glifosato está catalogado por la Agencia Internacional de Investigación del Cáncer como probable cancerígeno en humanos y tóxico para los organismos acuáticos con efectos nocivos duraderos, no se creerían que es el herbicida más vendido en España.

Se refleja en el informe ‘Glifosato. Una plaga para la salud de nuestros ríos’, publicado por Ecologistas en Acción. En este trabajo se recogen datos alarmantes: las analíticas realizadas por los organismos de cuenca durante los años 2017 y 2018 confirman la elevada presencia de glifosato en nuestros ríos. Los análisis muestran su rastro en las seis demarcaciones hidrográficas de Andalucía, en dos tercios de los puntos de muestreo. En el 31% de las muestras se ha detectado la presencia de glifosato.

Las directivas marco de agua, aguas subterráneas y agua de boca consideran 0,1 μg/l como valor límite para cualquier plaguicida que no tenga uno específico, como es el caso del glifosato, y de 0,5 μg/l para la suma total de plaguicidas presentes en las masas de aguas. El  19,5% de las muestras analizadas han superado el valor límite de 0,1 microgramos por litro (μg/l), establecido por las directivas marco de agua y de aguas subterráneas y de boca, cuando un producto no tiene un límite específico. Por otro lado, un 6.3 % de las muestras ha rebasado el valor de 0,5 μg/l que las directivas consideran como el máximo permisible para la suma de todos los plaguicidas presentes. El problema está presente por toda Andalucía, un 53 % de los puntos ha presentado algún valor alto (>0,1 μg/l) y un 26 % valores muy altos (>0,5 μg/l).Hablamos con Juan Clavero, portavoz de Ecologistas en Acción.

Petición

Retirar la autorización a la comercialización de productos que fitosanitarios que contengan glifosato, redactar normas armonizadas para el muestreo y la analítica de plaguicidas por parte de los gestores de las demarcaciones hidrográficas, y asegurar que la recogida de información sobre presencia de plaguicidas sea más completa y ajustada a la realidad y sirva, a su vez, como punto de partida para proteger nuestros ríos al medio ambiente y a las personas, de la contaminación por glifosato.


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