Más de 80 familias tuvieron que ser desalojadas mientras se trabajaba para canalizar el agua
En este espacio en el que cada lunes tomamos el pulso a la actualidad municipalista, hoy la protagonista, de nuevo, es la situación provocada por la emergencia desatada en distintos puntos de la comunidad a raíz del tren de borrascas que hemos sufrido. Nos vamos hasta Cádiz, donde los niveles del cauce del río en Ubrique no presentan riesgo, aunque sigue el nivel 1 de emergencias.
José Antonio Bautista, primer teniente de alcalde de Ubrique, cuenta cómo ha afectado a su municipio este intenso episodio de lluvias. Allí, se han registrado múltiples incidencias. Más de 80 familias tuvieron que ser desalojadas al recorrer el agua con fuerza las calles. El ayuntamiento pedía a sus vecinos que suban a las partes altas de las viviendas, mientras se trabajaba para canalizar el agua a través de muros y diques.
La provincia de Cádiz ha sido, sin duda, la más castigada. El pasado miércoles 4 de febrero los habitantes de Grazalema tuvieron que abandonar su tranquilidad diaria al caer sobre ellos casi 600 litros de precipitaciones en tan solo 24 horas. Una acumulación que inundó sus calles, que acabaron convertidas en ríos de agua.
Alrededor de 1.600 personas tuvieron que ser desalojadas, trasladándose hasta el pabellón El Fuerte de Ronda, Málaga, donde han compartido -algunos, todavía a día de hoy- tiempo y solidaridad entre familias y vecinos de otros pueblos como Zahara de la Sierra, El Gastor, Algodonales, El Bosque o Prado del Rey.
ENTREVISTAMOS A JUAN ANTONIO BAUTISTA, AYUNTAMIENTO DE UBRIQUE
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